Historia de los Coches de Caballos en las Bodas - Noviosfelices
Empresas y Servicios para Bodas Menú Principal Tu Boda Paso a Paso Moda Nupcial Portada
Ramos de Novia Peinados de Novia Vestidos de Novia Zapatos Ideas Originales Viajes de novios Decoración de Bodas
Utilizamos cookies de terceros para mejorar la calidad de nuestros contenidos. Al continuar la navegación acepta nuestra política de cookies
Portal de Novias, Bodas y Enamorados www.noviosfelices.com Logo noviosfelices

Carruajes de Caballos para Bodas

Las princesas europeas más glamurosas... Victoria, Magdalena, Tatiana, Kate, dieron un romántico paseo en carroza de caballos el día de su boda. Un carruaje de caballos es emblema de un acontecimiento verdaderamente especial e importante. Tu boda tendrá una pincelada de lujo y elegancia que la distinguirá de las demás.
Recién casados con carruaje de caballos
Aprovecha tu gran día para pasear por las calles de tu ciudad en una linda carroza. El caballo es un animal con una nobleza muy especial, desde el inicio de la civilización, se le ha considerado símbolo de fuerza, vitalidad, lealtad, inteligencia y distinción, además transmite sensación de libertad y una potente capacidad para conducir el futuro del matrimonio hacia la intensa felicidad.
¿Te gustaría saber de dónde proviene la tradición de los coches de caballos para bodas?
Historia del carruaje de caballos
Aún en nuestros días, la imagen de un carruaje tirado por hermosos caballos, es símbolo de magnificencia y exclusividad. Sus orígenes se remontan a los albores de la civilización.
Los équidos (mulos, burros, asnos, caballos) fueron domesticados por el hombre durante el Neolítico, etapa también conocida como Edad de Piedra que se inicia hacia el año 6000 a. C, es un periodo crucial para la humanidad, ya que el hombre deja de ser nómada para asentarse en poblados y dedicarse a la agricultura y ganadería. Ya en la Edad de Bronce, estos animales, se hicieron imprescindibles para los humanos. Los asnos y mulos, se utilizaban en las tareas diarias de agricultura y transporte, y el caballo, al ser más delicado, quedó reservado a las jerarquías más altas como símbolo de prestigio.
En Mesopotamia, entre los años 3500 y 3000 a. C, aparecen los primeros vestigios de ruedas y rudimentarios carros de transporte.
En la antigüedad, el comercio de productos se hacía mayoritariamente por mar, en barcos, que podían transportar grandes cantidades de materiales, de forma rápida y relativamente económica. Pero existían muchas rutas comerciales muy interesantes, a las que solo se podía acceder por tierra. En un principio se trasladaban los artículos en alforjas, pero la capacidad de éstas era demasiado limitada, por lo que resultaba una tarea excesivamente lenta y costosa que encarecía las mercancías y no compensaba. Esto propició que se construyeran los primeros carros de transporte, muy rudimentarios, con ruedas macizas y muy pesados. Estos carros eran tirados por bueyes y fueron muy útiles a los comerciantes para rutas llanas con distancias medias.
A partir del año 2500 a. C, existe constancia de carretas mucho más ligeras, empleadas para ceremonias y guerreros de prestigio. En Mesopotamia y algunas regiones del Caúcaso, han aparecido tumbas de poderosas personalidades enterradas junto a estos carruajes.
Entre 1900 y 1750 a. C, se produjeron en el Próximo Oriente cambios económicos y estratégicos a gran escala que favorecieron la invención del carro ligero con ruedas de radios. En un principio se trataba de un vehículo tirado por dos caballos, con una plataforma a la que podían subir de 2 a 3 personas, con dos enormes ruedas de radios sujetas por un eje central. Los primeros documentos con imágenes de estos carros, son dos grabados que aparecen en sellos de la Roma Imperial.
El carro ligero se extiende rápidamente, y en el siglo XV a. C se había propagado ya desde Grecia hasta La India. En Egipto, habilidosos artesanos experimentaron con diversos tipos de maderas, hasta que consiguieron fabricar carros más livianos y resistentes, algunos incluso se podían transportar a hombros, como ha quedado constancia en diversas pinturas egipcias.
Estos carruajes fueron objeto de regalo entre reyes. Los monarcas se dedicaron a entrenar a sus más valiosos caballos, y era motivo de orgullo entre nobles y reyes pasear en sus carros. Los faraones eran trasladados en lujosos carros tirados por sementales vigorosos, muy bien domados. Estos vehículos quedaron asociados al prestigio, por lo que su uso estaba permitido solo a reyes, faraones y nobles muy poderosos, que empezaron a utilizarlos también para la caza, y ceremonias sociales, especialmente en las fiestas que precedían la unión de una pareja. Aunque en el Antiguo Egipto no había bodas propiamente dichas, sí había una ceremonia de unión de cuerpos y almas. Así en el Egipto de los faraones, los enamorados de gran relevancia y poder, empezaron a ser transportados en carros ligeros tirados por caballos.
En Grecia se construyeron carros de 2 y 4 ruedas, que fueron utilizados incluso en carreras en los Juegos Olímpicos.
En la Península Ibérica, durante la antigüedad, la sociedad era bastante rústica, aunque ya entre los siglos X y VIII a. C, aparecen representaciones de vehículos con ruedas, y ya se empieza a forjar un espíritu aristocrático, demandante de más glamour, en las élites del Mediterráneo.
En estadíos iniciales de la Edad de Hierro (750- 500a.C), aparecen carros ceremoniales adornados con mayor riqueza de metales, frente a los toscos carros domésticos.
Las primeras bodas de la antigüedad propiamente dichas, en las que aparecen carros de caballos, son las bodas celtas, aunque está poco documentado, existe constancia de que se trasladaba a los ancianos, mujeres embarazadas y niños en carros, hasta el lugar de celebración de la ceremonia matrimonial. Las parejas de clases muy altas, fueron los primeros novios propiamente dichos, que llegaban a su ceremonia nupcial, y la abandonaban en románticas calesas de caballos especialmente adornadas con hiedra y flores para la ocasión. Los celtas históricos, que se asentaron en la Península Ibérica, la Galia, Bélgica, Gran Bretaña e Irlanda, en el siglo IX a. C, contaban ya con avanzados conocimientos metalúrgicos y con grandes artesanos de la carpintería, por lo que llegaron a ser reconocidos fabricantes de carretas y de lujosos carruajes con profusión de detalles artísticos, precursores de los actuales coches de caballos.
En España, es durante el siglo XVI, cuando se empieza a hacer uso de carros ligeros tirados por caballos, y aparece la figura del cochero o conductor, aunque en un principio, quedan restringidos exclusivamente al disfrute de los miembros de la Corona. En el siglo XVII, la utilización de los carruajes de caballos empieza a extenderse por las capas altas de la sociedad.
En el siglo XVIII, la fiebre romántica invade el espíritu de los aristócratas y nobles europeos, y los coches de caballos inician su etapa de mayor esplendor. Todas las casas reales de la época adquieren caballerizas con valiosos ejemplares que miman y entrenan con esmero, y carruajes de propiedad por los que pagan grandes sumas de dinero. El carruaje se convierte en el gran aliado de los enamorados, se utilizan para cortejar, deslumbrar, agasajar y seducir, e incluso para tener dentro de ellos citas muy románticas. Aparecen los primeros coches de caballos de lujo, fabricados a capricho, en maderas muy nobles, ligeras y resistentes, con diseños muy cómodos, detalles y acabados muy suntuosos, y capotas que preservan la intimidad. Por otro lado se empieza a hacer habitual el uso de carruajes menos lujosos para trasladar viajeros, y para transportar mercancías manufacturadas o productos agrícolas.
En el siglo XIX, el coche de caballos alcanza una enorme difusión popular, siendo objeto de deseo por parte de todos los caballeros para cortejar a sus damas. Se hace frecuente el uso de un coche de caballos en todas las bodas elegantes, para llenar la ceremonia de prestigio y, además se considera un importante acto de generosidad y humildad por parte de los contrayentes, hacer participes de su felicidad a los demás, dando un paseo por las calles en una carroza tirada por caballos, que todos pueden admirar. Es en esta época cuando gracias al progreso de la industria metalúrgica aparecen en Inglaterra carruajes ultraligeros y realmente bellos, como los breaks, sociables, landós, que hoy día se conservan con esmero como una apreciada reliquia vintage que atesora todo el encanto de la refinada artesanía y de los intensos romances de antes.
Por ello pasear el día de tu boda en un coche de caballos, además de ser una experiencia romántica e inolvidable, traerá a tu matrimonio toda la magia de épocas pasadas y la intensidad de los romances de antaño. Ningún otro transporte te llevará hacia tu nueva vida en pareja con tanta fuerza y vitalidad, ni te reportará tantos instantes de satisfacción y felicidad.
Autora textos:
También te pueden resultar útiles...
Cupcakes y tartas de boda Peinados con tiara Ramos con flores rojas Ideas para colocarte el velo Vestidos para novias rellenitas Tradiciones en las bodas
Cupcakes y Tartas de Boda Peinados con Tiara Ramos de novia Rojos Ideas para colocarte el velo Vestidos para novias rellenitas Tradiciones en las bodas

©2014www.noviosfelices.com - Todos los derechos reservados